27 feb. 2013

Emoción en el Arte

He tenido mil conversaciones sobre el arte contemporáneo, y he escuchado mil acusaciones sobre cuándo emociona y cuándo no, y para qué sirve y qué significa, y qué es una performance y qué es un happening.
Anoche vi este video de Marina Abramovic en el MoMA. Yo la primera vez que vi su trabajo fue en el Pompidou en la exposición "Traces du Sacré", y me dejó de piedra.
He seguido mucho su trabajo, y de hecho tenía ticket para ir a madrid a ver la ópera que se basa en su vida y me quedé sin poder usarlo al final.
El caso es que de este video se pueden sacar muchas reflexiones sobre el arte, sobre la vida y el amor y  la muerte incluso, sobre su muerte y la nueva vida.
Han habido muchas parejas icónicas en la Historia del Arte, pero hay que ser muy bueno, y muy muy sensible para reconocer y aceptar cuando llega a su fin la relación artística, la amante, la relación.
Pero hay que ser más bueno aún para convertir el fin en arte.

Copio aquí una pequeña explicación y dos videos que son unas de las razones por las que respeto profundamente a esta artista:

En los años 70, Marina Abramovic mantuvo una intensa historia de amor con Ulay. Pasaron 5 años viviendo en una furgoneta realizando toda clase de performances. Cuando su relación ya no daba para más, decidieron recorrer la Gran Muralla China, empezando cada uno de un lado, para encontrarse en el medio, abrazarse y no volver a verse nunca más. 23 años después, en 2010, cuando Marina ya era una artista consagrada, el MoMa de Nueva York dedicó una retrospectiva a su obra. Dentro de la misma, Marina compartía un minuto en silencio con cada extraño que se sentaba frente a ella. Ulay llegó sin que ella lo supiera, y esto fue lo que pasó:




26 feb. 2013

ARCO 2013

He ido a ARCO y he vuelto de ARCO y solo tengo esto que decir:

Los carpinteros Ivorypress

Y además:

Tiempo perdido - I lost Time
Y esto:

La escalera de Jasper Niens

Con la escalera esta me pillaron, la verdad. Veía a la gente subir y quedarse como parada arriba. Yo no sufro de vértigo, así que pensé que estaría bien subir y ver una perspectiva distinta de ARCO. Echar una foto. Justo antes de poner el primer pie en la escalera, la chica que estaba vigilando el Stand, me dice que ha tenido que subir a bajar a alguna persona que se había mareado o con un poco de pánico. Pensé, "qué tontería" y comencé a subir. Un pié detrás de otro. Subí con un paso firme, más derecha de lo normal, más concentrada de lo normal, mucha gente mira. Y a tres peldaños del final un pellizco me cogió el pecho hasta el cuello, la escalera se hacía más estrecha y la sensación de inestabilidad era enorme. Llegué hasta arriba y me giré hacia donde estaba la gente, y quise ver ARCO pero no pude, se me nublaba. Pensé que no podía pasar la vergüenza de pedir que vinieran a por mí, como una vez que de pequeña me subí a un tobogán que había en mi guardería y luego no era capaz de tirarme ni de bajarme por la escalera. Respiré y bajé bastante menos derecha de lo que subí. Si hubiera podido habría bajado con el culo cada escalón, como hacen los niños a veces.

ARCO me resultó muy deprimente este año, aunque tengo que decir que encontré bastante galería nueva, y ganas de seguir, pero nada que me dejara con la mandíbula desencajada. 
Creo que es una etapa de arte de mantenimiento de seguir vivo, aunque sea de rodillas.

Por cierto, que me llamó la atención (racias a Elena que me dijo que me acercara), la galería sueca que creo que es Fruit&Flowerdeli en la que la mujer que había en la galería se pasaba el día mirando muy atentamente las piezas expuestas (que eran bastante simples), y si entrabas y te acercabas te seguía y te iba imitando por el espacio. Muy extraño. Me gustaría saber de qué iba la historia, si alguien lo sabe que me avise.