Barcelona me salvó la vida hace como...4 años.
Y me ha dado mucho, mucho mucho.
En Barcelona hice amigos de casi cualquier sitio, tuve compañeros de piso de 6 países diferentes, gente local, gente que terminó siendo mi gente.
Encontré, un espacio, un sitio y un modo de vida, una ciudad que corría y aún así me permitía seguir yendo al ritmo que marca mi lugar de nacimiento, que muy acelerado no es...
Hace año y medio que volví al sur con todo lo que eso costaba, con todos los cambios que suponía. Y al final me gusta. Me gusta mi sitio, mi trabajo, mi gato, mi casa y la gente, la vida. Extraño cosas, sí, pero he ganado muchas.
Este fin de semana fui de vuelta, por un motivo tan dulce como salado. Mi amiga se casa y me hace muy partícipe, y además, se marcha. Igual que me marché yo y se me ha ido yendo mucha gente, y muchos simplemente se han dispersado, se han perdido. Yo que no soy en absoluto una persona de bodas, me emocioné al verla tan feliz, con la cara diferente, y con un vestido que le trasladaba a lo que hoy es casi ya su realidad. Verla, reírnos, soltar alguna lágrima, cantar en la calle, y compartir eso, valió más que mil decepciones.
Un fin de semana que debía de estar lleno de cariño y de risas, por muchos motivos se fue al carajo al día siguiente.
El domingo fue un día terrible, un día que se preveía desde que el viernes a las dos de la mañana, llegando del aeropuerto, veía por la ventanilla del coche una ciudad demasiado grande, demasiado oscura, muy envenenada. Lo tendría que haber sabido supongo.
Pero el caso de lo que fue Barcelona, es el domingo. Por muchas cosas, por orgullo, por rabia, por perderme en la que había sido mi casa, terminé bajando hasta la rambla con dos lagrimones que se juntaban en el pecho. Me fui al único sitio donde pensé que podría respirar y dejar de llorar. Fui al patio del CCCB, a mirar toda la ciudad y el mar en el reflejo del edificio, y de ahí al MACBA, a pasear, a ver lo que hubiera, a ver a los niños hacer las actividades didácticas de los fines de semana. Subí la rampa y entré en la exposición temporal. Paseé, ojeé, me entretuve con los libros que había atados en una cuerda, y de pronto, entre mi mal sabor de boca, algo desde el otro lado de la sala me pegó un tirón del alma. Una pieza que vi de pequeña, según mi madre en el primer viaje a Barcelona. Filas de chocolate que esconden tiras con un mensaje, un poema en alemán escrito por el artista, que a medida que el chocolate se biodegrada, va revelando el texto.
Una obra que tanto he recordado y que tantas veces me vino a la mente, estaba ahí, el artista es Dieter Roth, y ahí el "mar de chocolate". Salí con media sonrisa de la sala, y tras un rato en la rampa, me fui a La Central, a comprarme un libro, algo para mí, porque me lo merecía, un libro más: "la paradoja del conservador", un cuaderno en cuya portada pone "Duchamp is innocent" y un móvil para colgar del techo de la casa nueva. Y de ahí salí, medio curada, más reconciliada, y menos conciliadora. Es extraño, cómo la gente no entiende hasta qué punto el Arte y Cádiz me ayudan a respirar mejor.
Patricia prácticamente me recogió, igual que había hecho antes Paula, y me llevó a comer y a reír y a contarme y a que le contara, a leer conmigo a Kavafis, trozos de mi nuevo libro y alguna canción innombrable.
Me despedí de ella y volví a casa de Paula, a dormir unas cuantas horas, y al despertar se hizo todo mucho más verdad, a veces te cruzas personas que simplemente no son reales, no están ahí, les puedes ver, quizás tocar, pero no son de verdad, no pueden estar, o no saben estar.
Pero llamó Carmen, vino Paula a darme parte de su legado y fue llegando más gente y de pronto volví a sentir. Así.
Eso es Barcelona, sentir, dejar de sentir, volver a sentir. Es un "sí"muy grande, es muy de verdad, porque lo que me queda allí es muy real, aunque se esté yendo poco a poco. Los que queden buenos serán, de ella me llevo todo o casi todo, y me lo traigo al sur.
A esta ciudad, llena llena de Arte y llena llena de esquinas, me la he tatuado, cada galería, cada librería, cada bar y cada amigo. Cada uno de los que no pude ver en este viaje.
Al viaje me llevé el libro de "el arte de la guerra" que además de ser un buen regalo, era algo que tenía pendiente leer por un proyecto del trabajo, y al final, aunque tantas veces me tropiece, sigo creyendo en la gente, como decía Patricia, a mí me gusta creer en la humanidad, en lo que va más allá de las circunstancias. Y aunque es realmente interesante, no sé hasta qué punto puedo controlar vivir con una estrategia. Prefiero al final no vivir en la batalla y mucho menos meterme en guerras perdidas.
Aún con todo, te voy a echar de menos BCN.
Mostrando entradas con la etiqueta barcelona. Mostrar todas las entradas
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13 jun 2013
28 oct 2011
Problemas del directo...
Llevo un par de horas intentando subir las fotos del segundo día que pasé con la gente de Openwalls conference, pero mi querido Blogger no me las reconoce... oh desgracia.
Espero que mañana ya sean visibles.
Lo que me obliga a sacar las palabras y a contaros un par de cosillas.
Como experiencia estuvo bastante bien. Mucha gente (especialmente el segundo día), y buenos trabajos, todos muy receptivos.
Especialmente los niños que se acercaban, preguntaban, interpretaban y lanzaban unos juicios sorprendentes, tengo casi tantas fotos de los niños mirando el trabajo de los artistas como de los graffitis en sí.
En particular recuerdo dos. Una niña muy pequeña que tras estar un buen rato mirando con cierta desconfianza el grafitti de Penitents, dijo: "Es un monstruo, me gusta, pero no es rosa". Y luego se fue un par de metro más para allá y pintó algo muy pequeñito en la pared con una cera, obra que no pudo terminar porque llegó el autobús y su madre le llamó.
El otro, fue el segundo día, pasaron un grupo de preadolescentes 6 ó 7 chicos de 12 años o así y uno de ellos al pasar dijo: "Esto es arte y no lo de los museos" o algo así. Los amigos se rieron y el contestó: "Es que es verdad". Es una pena que nadie le haya explicado a este chico que eso que el vió es arte, como lo de los museos.
Tengo varias conversaciones con los artistas grabadas en las que me cuentan un poco su historia y sus impresiones sobre la cultura del street art. Muy muy interesante. Cuando tenga el video editado lo subiré y os aviso por aquí para que podáis verlo.
Más allá de eso, yo de lo que estaba era de voluntaria, es por eso que tenía tiempo de sobra para hacer mil fotos, video y dos lienzos si me hubiera dado la gana, porque me pasé dos días enteros ahí.
Estas cosas resultan refrescantes, siempre aprendes algo.
Y en una línea más peronal, y por si no lo habéis notado, es otoño, pero además bastante...
Esta mañana me he despertado a las 8 para envíar unas cosas y preparar la maleta, ordenar unas cosas e ir al médico y me ha dado la depresión: En mi cuarto hay un balcón y una ventana. Bien pues a las 8 de la mañana había que encender la luz... deprimente.
Con este cielo gris me voy corriendo que tengo cosas que hacer, he quedado para comer y me voy a ir a ver un par de expos que inauguraban ayer y que no fuí porque no tuve tiempo. Me llevo la cámara y os cuento en los próximos días.
Espero que mañana ya sean visibles.
Lo que me obliga a sacar las palabras y a contaros un par de cosillas.
Como experiencia estuvo bastante bien. Mucha gente (especialmente el segundo día), y buenos trabajos, todos muy receptivos.
Especialmente los niños que se acercaban, preguntaban, interpretaban y lanzaban unos juicios sorprendentes, tengo casi tantas fotos de los niños mirando el trabajo de los artistas como de los graffitis en sí.
En particular recuerdo dos. Una niña muy pequeña que tras estar un buen rato mirando con cierta desconfianza el grafitti de Penitents, dijo: "Es un monstruo, me gusta, pero no es rosa". Y luego se fue un par de metro más para allá y pintó algo muy pequeñito en la pared con una cera, obra que no pudo terminar porque llegó el autobús y su madre le llamó.
El otro, fue el segundo día, pasaron un grupo de preadolescentes 6 ó 7 chicos de 12 años o así y uno de ellos al pasar dijo: "Esto es arte y no lo de los museos" o algo así. Los amigos se rieron y el contestó: "Es que es verdad". Es una pena que nadie le haya explicado a este chico que eso que el vió es arte, como lo de los museos.
Tengo varias conversaciones con los artistas grabadas en las que me cuentan un poco su historia y sus impresiones sobre la cultura del street art. Muy muy interesante. Cuando tenga el video editado lo subiré y os aviso por aquí para que podáis verlo.
Más allá de eso, yo de lo que estaba era de voluntaria, es por eso que tenía tiempo de sobra para hacer mil fotos, video y dos lienzos si me hubiera dado la gana, porque me pasé dos días enteros ahí.
Estas cosas resultan refrescantes, siempre aprendes algo.
Y en una línea más peronal, y por si no lo habéis notado, es otoño, pero además bastante...
Esta mañana me he despertado a las 8 para envíar unas cosas y preparar la maleta, ordenar unas cosas e ir al médico y me ha dado la depresión: En mi cuarto hay un balcón y una ventana. Bien pues a las 8 de la mañana había que encender la luz... deprimente.
Con este cielo gris me voy corriendo que tengo cosas que hacer, he quedado para comer y me voy a ir a ver un par de expos que inauguraban ayer y que no fuí porque no tuve tiempo. Me llevo la cámara y os cuento en los próximos días.
23 sept 2011
Qué peligro
Qué peligro tienen las redes sociales, qué peligro tiene el whatsapp, el móvil en sí, las cámaras digitales...qué peligro tienen.
Ayer tuve una conversación que yo creo que ya hemos tenido absolutamente todos sobre el control de nuestras vidas, la poca privacidad, la sobreexposición social, la autopromoción...en fin, lo que viene siendo facebook.
Yo diré que lo uso bastante la verdad, más que nada voy poniendo cosas que me hacen gracia o me resultan interesantes. Y pocas veces leo lo que hacen los demás (es más, uno de mis mejores amigos ha estado a punto de morir en un accidente, lo puso en su muro y yo ni me enteré hasta que me lo dijo 2 semanas después por mail).
En facebook la gente hace grupos y selecciona, yo lo tengo todo, toodo visible. Total, al final soy yo. O lo que vendo de mí.
Si miras solo mi muro, verás que soy más feliz que una lombriz, que me parto con los videos de la gente que se cae, los niños y los animales que bailan en youtube, que estoy todo el día escuchando música y que prácticamente solo leo cosas de arte y diseño en inglés.
Naturalmente, eso es un reflejo de la realidad muy muy sesgado.
Nadie en su sano juicio (o eso pienso yo ahora) pone que está hecho una mierda porque la relación con sus padres es frustrante, o porque le han roto el corazón, o porque le han defraudado, o porque se siente vacío.
Esto que cuento aquí es una obviedad. Pero hoy, que es día de inauguraciones en Barcelona, al llegar a la cuarta, resulta que ya estaba cerrada, y me he quedado un rato en la puerta hablando con un amigo de google, del posicionamiento, de los bloggers, de facebook...y me ha dado hasta miedo.
Ayer tuve una conversación que yo creo que ya hemos tenido absolutamente todos sobre el control de nuestras vidas, la poca privacidad, la sobreexposición social, la autopromoción...en fin, lo que viene siendo facebook.
Yo diré que lo uso bastante la verdad, más que nada voy poniendo cosas que me hacen gracia o me resultan interesantes. Y pocas veces leo lo que hacen los demás (es más, uno de mis mejores amigos ha estado a punto de morir en un accidente, lo puso en su muro y yo ni me enteré hasta que me lo dijo 2 semanas después por mail).
En facebook la gente hace grupos y selecciona, yo lo tengo todo, toodo visible. Total, al final soy yo. O lo que vendo de mí.
Si miras solo mi muro, verás que soy más feliz que una lombriz, que me parto con los videos de la gente que se cae, los niños y los animales que bailan en youtube, que estoy todo el día escuchando música y que prácticamente solo leo cosas de arte y diseño en inglés.
Naturalmente, eso es un reflejo de la realidad muy muy sesgado.
Nadie en su sano juicio (o eso pienso yo ahora) pone que está hecho una mierda porque la relación con sus padres es frustrante, o porque le han roto el corazón, o porque le han defraudado, o porque se siente vacío.
Esto que cuento aquí es una obviedad. Pero hoy, que es día de inauguraciones en Barcelona, al llegar a la cuarta, resulta que ya estaba cerrada, y me he quedado un rato en la puerta hablando con un amigo de google, del posicionamiento, de los bloggers, de facebook...y me ha dado hasta miedo.
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