29 dic. 2011

Pararse a pensar antes de despedir el año.

Estoy en ese pequeño oasis que dan las fiestas, entre cena y cena y felicitación y felicitación tengo un rato para sentarme a escribir unas cosas.
Hace unos cuantos meses, en una conversación que a priori no me apetecía escuchar, dije "mira, yo no hago planes, porque nunca me salen, las decisiones más grandes que he tomado, han venido de frente, así que no sé dónde estaré en 6 meses, ni en 2 días, ni qué querré". Y así son las cosas. Me he acordado de esa frase tantas veces...

 Ayer hablaba de volver atrás en el tiempo, de qué cosas cambiarías. Es difícil decir qué no harías de nuevo, cuando en realidad no sabes qué habría pasado si hubieras cogido la otra opción, si hubiera sido peor el remedio que la enfermedad. Como decía Eleno, no hay decisiones erróneas.

Ahora me encuentro con maletas, y con resultados de decisiones que no tomé, cosas que no planeé, pero que me hacen sonreír.

En esta última semana la gente tiene muchas preguntas que hacerme, o más bien son las 4 mismas preguntas pero mil veces repetidas. Qué pienso hacer cuándo me vaya, dónde voy a vivir, en qué voy a trabajar, y qué vais a hacer, y tú qué piensas, y dónde será lo siguiente...

Y mi respuesta es amablemente la misma que hace unos meses: no lo sé. Pero espero lo mejor. Y este año me lo merezco, que he sido muy buena. QUERIDOS REYES MAGOS:...

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