23 abr. 2014

De un tiempo a esta parte

Ayer alguien me dijo que aún seguía mi blog, pero que ya no escribo nada. Hace casi un año que parece ser que no tengo nada que contar o al menos que no me apetece contar nada.
Hace un tiempo, este blog era un pequeño rincón dónde dejaba algunas de las palabras que escribía cada día, escribía para mí, escribía por trabajo, escribía aquí y escribí emails inmensos a mis amigos lejanos.
No se si se me han quitado las ganas, si he perdido la capacidad o es que simplemente se me ha apagado la luz.
Estuve deseando que el 2013 se terminara. No es que estos 4 primeros meses del 2014 hayan sido un baño de creatividad, paz y alegría, pero por ahora cruzo los dedos y toco madera para alejar catástrofes mayores y disfruto de las pequeñas cosas que hacen que estos meses sean mejores que los anteriores.
Lo que sí hago (pero no lo escribo) es echar mucho de menos el arte, los espacios, los temas, la observación, el respeto...
No idealicemos, trabajar en arte (en galerías concretamente) implica trabajar para más de un personaje que pagaría por no volver a verle la cara en mi vida. Pero el trabajo, el trabajo en sí...qué delicia. Verdaderamente qué delicia.
Ahora miro cuadros, revistas, espío en la red, envidio en las noticias y en las redes sociales, y así voy callando el hambre. Cuando me cruje busco una obra y la miro un ratito.
Creo que es eso por lo que no escribo, porque cuando lo dices, cruje más fuerte.
Tampoco hablo mucho de arte, me lo he quedado dentro y como digo, lo hago a escondidas, como un amante, como un secreto, con amor, con vicio.