5 oct. 2008

week-end

Llevo todo el día con la canción en la cabeza, mira que no fui nunca mucho de ese grupo, pero la escuché justo antes de salir hoy para el rastro y me pasé por la latina con la historia en la cabeza, y a la tarde...caí más hondo...y aquí estoy con mis super cascos oyéndo el estribillo este:

train comes i don't know its destination
its a one way ticket to a madman situation

Así ha sido casi todo mi fin de semana...qué deciros. Un poco de fiesta el viernes, porque es muy sano salir, y luego mucha cama, muchas peliculas, muchas páginas...un par de libros ventilados, y la absoluta pasividad ante el resto del mundo, lo cual me lleva a pensar que un fin de semana de purificación me viene del carajo. La pena es que no hay modo de evitar que mañana sea lunes y que mi purificación para el miércoles se haya ido al carajo.
Si, ayer podría considerarse un día tirado a la basura, todo lo que quería hacer lo podía hacer desde la cama: tengo mis libros, tengo internet, tengo un teléfono, una manta, el pijama, cascos, una botella enorme de agua y me he traido la comida a la mesa...me sobráis todos. Lo digo desde el amor.
Me decidí ante mi pasividad, levantar mi hermoso trasero de la cama hoy domingo, porque hacía un día precioso y porque mi naturaleza es activa y ya otro día igual no iba a tener ya gracia.
El rastro mola, la visita obligada al sexshop de" qué modernos somos, mira como paseamos entre pollas de plástico con toda naturalidad porque somos muy openminded", un póster de las vírgenes de Klimt (mon amour!) y como 5 cañas después por el barrio. Estoy casi segura de que volveré a vivir allí. O eso espero.
Entre puestos y olor a detodo, entre el sol que calentaba mi cabeza y mis pies fríos a la sombra de la marabunta de gente, vi cosas que me gustaron. Un juego del mandala...mi madre tenía uno cuando yo era pequeña, y un día se lo rompí, asi que un día que lo vi en el rastro se lo compré para remendar un poco el daño, y ahora cada vez que paso por el puesto hago que el hombre (sin ninguna gana) me cuente la historia mientras ágilmente mueve el mandala en sus manos.
Vi un anillo como el que llevo buscando hace tiempo, como el de mi prima María. No tiene nada, es liso, como una alianza pero más ancha y sin brillo, de plata. Y cuando pueda me lo regalaré.
Vi colgantes, vi mantas, camisetas, bolsos, lámparas...vi todas las cosas que no sabía que quería.
El paseo de vuelta se hizo hasta corto, Madrid, hay que reconocerlo, hay días que está preciosa.
La vuelta a la Universidad en cambio...es menos Madrid, es más Cantoblanco...qué decir. Odio a la puta de la ventanilla de información de mi facultad. Pero me voy a dedicar a joderle la vida, me lo he propuesto. Este añito voy a ir a verle cada semana religiosamente con alguna mariconada nueva, hasta que pierda los papeles, chille, patalee y yo diga..."pero si solo le he preguntado una duda", le declaren demente y le den la baja eternamente. Ojo, que no le deseo que se quede en la calle, solo deseo que no se quede en la ventanilla de atención al estudiante.
El viernes, creo, iba pensando en la película de Batman, en Harvey Dos Caras. Él (en esta versión) se hace malo como consecuencia de lo que ha sufrido, repite el mal que le han hecho a él. Es mi teoría de los lastres pero llevada al extremo.
Creo que ya la he contado, pero la resumo: Uno es de un modo (A), y cada persona que pasa por tu vida (1, 2, 3, 4...) te marca, y crea lo que para mí es un lastre (1*,2*,3*,4*...), asi que al final, tu ya no eres A, eres A+1*+2*+3*+4*....y a veces es bueno ese lastre, y otras es algo que apesta, que no tiene nada que ver con tu A inicial, y te jode la personalidad. Así es como yo lo veo.
Volver a A es difícil, y muy fácil caer como Harvey, en el rencor, la mala leche y aquello de "a mí me lo han hecho igual, que le jodan".
Si algún día me veis la cara divida, avisadme, para que me de cuenta de qué puto lastre está jodiendo a mi persona. Por ahora pienso que es mejor aprender y la satisfación de saber que ante una situación complicada ha ganado A y los números con asteriscos se han ido al carajo, no tiene precio. Me gusta tanto como cuando noto que hay un asterisco que he adquirido yo con el timpo al darme cuenta de que era mejor que lo que ahí había en mi A inicial. Aprender es de el tema.
A mí me gustaba yo, me sigo gustando. Asi que vamos a pegar botes con Macy Gray sobre la cama como aquel verano de los 16 en Barcelona. Joder, me encanta el otoño!

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