10 jun. 2009

Que se llenen de sangre tus venas...

Ponme la mano aquí, Macorina...ponme la mano aquí...

Me desperté pensando en ella. En relación con el texto que ayer béllamente me dedicaba en parte Elena.

Será que siempre una tiene que hacer un esfuerzo de más, está libertad sin prejuicios, falsa. Ésta rapidez de movimientos en las relaciones, lo fácil que es conocer, amar, y dejar a alguien hoy, nos fluye, y el esfuerzo, la lucha y el romance se hacen inútiles. Las manos se vuelven arena y es imposible retener a alguien, ni que nos retengan. Al final, pasado mucho tiempo, te das cuenta de que es inútil luchar, porque hoy en día está mal visto, y tu romance de la luna luna se va con la batería del móvil, que es la primera arma de destrucción masiva. Y esa pasión de Macorina, tuya y mía, suya y tuya, se queda en la misma voz diciéndo un "que te vaya bonito". Porque Chavela siempre siente mejor que yo, y al oírlo en su voz lo comprendo y duele más. Pero es arrecha.

Ojalá que mi amor no te duela
y te olvides de mi para siempre
que se llenen de sangre tus venas
y conozcas una vida de suerte



Para Elena, porque siempre te lo debo...
Para Eleno, porque me escuchas demasiado.
Para Claudia también, porque tu presencia me remitió a ella.
Para Alhambra, que hoy es esperanza.