6 jul. 2012

Una semana redonda

No sé cómo ha sido la vuestra, pero la mía perfecta.

El viernes, justo hace una semana llegó Alhambra a Sevilla de visita. Que si cervecita, que si paseito, que si jaja jiji, muy a gusto como siempre. Sábado gaditano, pero como reinas, porque nosotras ya hemos sido muy tiradas y ya estaba bien, la playa era nuestra. Aunque yo como siempre dando mi nota campestre me compré una tajada de sandía, y a bocados. Le quité el glamour de un plumazo, pero hay pocas cosas que me satisfagan tanto como comerme una sandía fresquita a medio día en la playa o en el campo, de esto que te chorrea el jugo por todos lados y haces sssshhhuurppp! para que la cosa no vaya a más y no te manches hasta las orejas.


Se nos fue la mano un poco con el sol (un poco?) y a la vuelta en el tren nos dimos cuenta de que estábamos ligeramente....fritas.
Volver a Sevilla a literalmente bañarnos en crema y no movernos del aire acondicionado.
El domingo lo comenzamos con muchísima iniciativa y ganas, pero metromar nos pinchó los planes, aunque hay que decir que estuvo entretenido. Y finalmente las maletas y puerta. Las suyas y las mías, ella de vuelta a Granada y yo a Berlín.
Como mi vuelo salía más tarde, hice un poco de tiempo entre que ella se fue y mi salida, y cuando estaba a punto de irme, todo listo y maleta en la puerta...contratiempo.
Solo diré que mi billete era a las 17.20, y yo salí de casa  alas 16.45 sin tarjeta de embarque.
Llegué al aeropuerto a las 17.00 y no puedo describir con palabras la que lié en airberlin para montarme en el avión. En una de esas uno de los de la compañía me pregunta: "Señora, pero a ver, es usted alemana?" (no sé a qué vino la pregunta) y salto yo en plan fiera: "NO! yo soy de Cádiz!" así que por esta gran frase mía y por la ambientación de Alhambra en el tren aquí va este pedazo de video:


Finalmente me monté en el avión, no sin antes tener un serio altercado en el control de equipajes en el que después de que me hicieran abrir la maleta, y el policia me diera mi neceser abierto y todo se desparramara por el suelo, grité: "BUENO, ES QUE NO ME LO PUEDO CREER!".
Desde aquí un sincero agradecimiento a la gente de airberlin del aeropuerto de Sevilla que consiguieron que no perdiera el vuelo.

En fin, Berlin fue genial. Además, mi vuelo desde Palma a Berlín era justo durante el partido de España-Italia. Es muy surrealista ir en un avión lleno de alemanes gambas y que el piloto vaya radiando el partido por megafonía en alemán. Cuando llegamos a Berlín finalmente dijo que 4-0, victoria española. Yo la verdad es que me alegré más de ver a los alemanes lo contentos que se pusieron que otra cosa. Pero es cierto que el espíritu español crece cuando sales del país, y al llegar a Berlin y ver a la gente con las banderas en la calle celebrando no pude más que unirme a la fiesta.

A Berlín fui por trabajo. El lunes tuve una reunión interesantísima de la que aquí no voy a contar nada, pero que fue genial, y después quedé con Gregor, Johnny y un amigo de ellos. Terminé con Gregor y Fran (el amigo) tomando gin tonics en un sitio muy raro y hablando de la delicada relación entre las marcas y los artistas que colaboran con ellas. Además de eso como siempre todo muy divertido.

Fue una tarde muy extraña, de esas en las que te encuentras cuando estás en una ciudad como Berlin, estás tomando un café y media hora después en un barrio muy chungo, bebiendo cerveza alemana y comiendo pringles encima de un cubo de basura, esperando a que a un joven artista canadiense le dé la gana de envolver un par de piezas.
Yo diría que fue un día simplemente genial.

Martes, levantarse temprano, desayunar y quedar con Gregor, me acompañó al Neues Museum y después de una hora hablando en la puerta de arte, de la vida, de las parejas y de lo seguros que estamos de que nos va a tocar la lotería, nos despedimos hasta la próxima y yo me adentro en Egipto.


Si alguien (¿?) ha leído este blog desde el principio sabe que detesto Egipto con todo mi ser, odié esa asignatura en la carrera. Pero este museo es simplemente fantástico. El montaje es muy muy limpio y muy eficaz, y el edificio ayuda mucho. Es muy impresionante ir caminando e irte encontrando con imágenes de exámen, y sin avisar...quién es esa??.... Nefertiti. Tenía a Nefertiti a dos palmos de mi cara (cristal blindado mediante). Es absolutamente comprensible que se hiciera retratar como ella era, porque  debía de ser preciosa.

Aquí dejo alguna foto de las que hice, de bastante mala calidad por cierto, pero algo es algo.





Después de eso corrí a una serie de librerías que Johnny me recomendó, entre ellas esta que sigue, donde quiero que me entierren:


Libros y libros de arte, de diseño, de arquitectura, de lo que quieras! el tren pasando por encima y una cafetería fantástica al lado. Que me aspen si este sitio no es el paraíso!

Después me fuí a ver la exposición en C/O Berlín de Lewis Clark




No sé si conocéis su trabajo pero es muy muy interesante, aunque te vas con la duda de si el tipo está bien de la cabeza y de si eso importa lo más mínimo.

Volví dando un paseo y enamorándome un poco más de esta ciudad gris llena de cosas, como una caja de pandora pero a la alemana, una caja de pandora comedida que va explotando de manera ordenada.




Llegué al hotel y quedé con David, que vive allí y que me llevó a una fiesta de españoles en un piso genial de no sé qué zona de Berlin, a comer tortilla de patata, pizza y beber licor café. Cuando volví al hotel me tumbé en la cama y me puse a pensar en la reunión del lunes, en la cantidad de cosas que pensé sentada en el Caffe Einstein, en las risas y las discusiones con Gregor y Fran, en el día tan movido que había tenido, en el licor café. Y me quedé dormida.

Volver a España la verdad es que me supo regular, pero volví con ganas y el jueves en el trabajo pude ordenar muchas cosas, y me alegré de ver a mi bolita y de que ya no tuviera que usar el roaming.


Hoy tuve también una reunión bastante interesante que me aclaró muchas dudas a propósito de lo que tengo que escribir. He pasado una mañana bastante fructífera. Y hace un par de horas ha pasado mi madre por mi casa de camino a Cádiz para dejarme las dos últimas cajas de mi mudanza (sí, aún), con libros, algo de ropa y mi buen amigo sosito al que tuve que guardar al venirme de Barcelona porque había que cambiar el relleno, y que temía no recordar en qué caja lo había guardado. Finalmente recuperado y ya en casa. Y tras lo que considero un día muy completo, me dispongo a adecentarme, y salir con elisa a darme una vuelta, porque ayer me enteré de que estaba Juan Luis Guerra (clásico eterno) dando un concierto en canarias y se me revolvieron las entrañas. Así que hoy voy con las yemas de los dedos ardiéndome en las manos.

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