13 abr. 2010

El que arte y parte se lleva la mejor parte.


Ayer lunes 12, se abrió a Barcelona el Canódrom como espacio de Arte contemporáneo.
Bueno, se abrió es una forma de hablar, porque está en abierto. Básicamente el sitio está en obras aún, así que fue algo así como una llamada de atención a la ciudad en plan: "hey, esto existe".
No tengo mucho que contar, un espacio lleno de gente (habrá que ir sin la marabunta), y mucha de LA gente.
Interesantes estaban un video de una reflexión sobre el tiempo (había que ver a la gente del barrio llevándose los pósters con cara de "no sé qué es esto, pero yo me llevo uno"), un video del rollo experimento sociológico "vamos a preguntarle a la gente del entorno del canodrom un par de cosas a ver qué se cuentan y lo grabamos". Curioso, bien. Un recorrido fotográfico de la ciudad en plan canódromo (osea, fotos siguiendo una especie de óvalo en torno a la ciudad), y una obra de un artista que tiraba comida de perros y como 6 sacos de comida de perro puesto. La gracia es que una chica fue con unos cuantos galgos para reclamar que se les dejara de explotar (totalmente cierto) y había que ver a los pobres perros pasando al lado de los sacos de comida...
En la única sala cerrada, estaba la obra de Xavier Aranós, un homenaje a Antoni Bonet, el arquitecto original del edificio. Volveré a pasar a ver bien la idea porque me pareció interesante, pero con tanta gente no puedo ver nada.
La cuestión al final fue de bueno, esto ha estado curioso, a ver si no se convierte en otro matadero, que la idea es perfecta, pero luego se disipa la cosa. Yo personalmente estoy en contra de la tiranía de las chiquipandis estas de coleguitas alternativos en el mundo del arte que todo lo controlan y al final hacen todo igual. Me satura.
Le deseo mejor suerte al Canódrom, que visto por la noche y desde fuera, es precioso.

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