26 mar. 2008

Brooklyn

Bueno, anoche mi móvil murió. Esto que parece una tontería enfada cuando además pretende hacerme creer que no me queda saldo.
Esto de volver a la época de la recarga me rejuvenece por un lado y me hincha las narices por el otro.
Por lo tanto la historia de hoy es que hacía un dia precioso para mirarlo por la ventana, pero no para salir. Conste que lo intenté, pero el aire frio se calaba por mis CUATRO capas de abrigo. Volví a casa y me dediqué a leer, ver la tele, escribir, hablar con la gente de España y a lo más importante: Al volver del parque por la mañana vi a un perro atado en la puerta. Era pequeño y negro, tumbado dormía, supongo que para hacer más corta la espera.
Le empecé a oir llorar, y a las dos horas era tan triste y tan insistente que bajé a verle. La cuerda que le ataba le había hecho daño, y se le veía maltratado y triste, le di agua y comida. Pero la sensación que tenía era de que quería subirlo a casa y que quien lo había dejado ahi no lo viera más.
He estado toda la tarde bajando a verle, hasta que tuve que ir a la tienda del móvil a que un idiota me dijera q lo mismo es que tengo un virus en el movil...si....en un nokia que a penas manda mensajes.
A la vuelta ya no estaba, los del restaurante de al lado habian llamado a una perrera o algo asi, no me enteré mucho porque no quería...realmente por un momento pensé que iba a terminar quedándomelo.
No nos hemos conocido mucho...pero le voy a echar de menos.

1 comentario:

Elena dijo...

ooooooooooooooooohhh!! :-(
pobre doggie!
qué gente sin corazón hay en todas partes, my goodness!