26 ago. 2008

Anda jaleo jaleo! Anda jaleo jaleo!


El día de hoy empezó tarde, y al despertar aproveché que había desaprovechado la mañana y me quedé un rato leyendo en la cama.
La luz que entra en el cuarto de mis padres por el balcón es intensísima si hace buen día, y realmente entre tanto blanco, empezaba a sentirme bien, pero esto es el sur, y el calor empieza a apretar pronto.
Cuando Marta -gunti- llegó, la piscina nos reclamaba y yo para la hora del almuerzo empecé a rallarle la cabeza con la divina proporción. Nuestra conversación se alargó tanto que hubo que cortar de raíz e ir al sótano a estudiar.
Si la disyuntiva era si esta vida es de casualidades o existía una proporción aúrea que la marcaba, a las 8 de la tarde, comunico que se presentó ante nosotras. En un segundo, la mesa donde estudiábamos se rompió y todo lo que tenía encima (que era mucho) se esparció por el suelo. Y ahí empezaron las bromas: "mira, esta es una señal del número aúrico diciendo que dejemos de estudiar, pero como una catedral".
Y eso hicimos. Recogimos, acompañé a Gunti al bus (el ya famoso bus de los picapiedra de mi pueblo), y a comprar una sandía.
A la vuelta a casa, al cruzar el campo para cortar camino, con la falda recogida para no pisármela, y la sandía sobre el hombro, pensé en mi propia imagen y en lo poco que tenía eso que ver con NY, con Madrid, con el museo y con la galería. Y si yo me crié en eso, si no viví en una ciudad hasta los 18, si yo siempre he saludado si me he cruzado a alguien por la calle, entonces ¿Cuál es el camino?
En cualquier caso, las campanas que daban las 9 me devolvieron a la realidad. A mi pueblo le quedan dos telediarios de ser pueblo, y de todas formas, para mí ni lo es, hay que vivir en Víznar o en Huetor Santillán para darse cuenta. Pero mientras, hasta que todo cambie, esto es realmente el Verano.

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